En la avenida Facundo Zuviría 8020 se encuentra la Estación Facundo, uno de los 18 espacios que tiene la ciudad en distintos barrios y donde se brinda asistencia y talleres de todo tipo y para todas las edades. Verde Arte es uno de ellos y se dicta en este edificio desde hace casi un año. Asisten personas desde los 16 años y promueve la creatividad, el reciclaje y la integración social a través de la fabricación de objetos reutilizables.
En este marco y para los festejos por el Mes de las Infancias, diseñaron y crearon los juegos didácticos y los obsequios que recibieron los niños. Pero esto no es la única colaboración, en otras ocasiones formaron parte de las celebraciones patrias y confeccionaron grandes escarapelas para decorar, todo con materiales que cada uno encontró y aportó desde su casa.

Manuela, Nora, Roxana, Graciela, Katherine, la más joven del grupo, tiene 21 años, Héctor, Argentina, María y Elsa -la última en sumarse-, integran este grupo que cada semana se reúne para dejar volar la imaginación, pero también para contar penas y alegrías. Carina González y Verónica Burete son las profes, pero en realidad, son las mentoras de este proyecto y promueven el boca a boca para que siga creciendo.
- Crear y compartir
Verde Arte funciona los martes y jueves de 15 a 17 horas y trabajan con todo tipo de materiales reciclados. Este taller surgió de la mano de la huerta que se armó en la Estación Facundo con el fin de hacer macetas con elementos reutilizables, para que sea un proyecto de “la semilla a la tierra”. “Esto fue creciendo día a día y hoy se transformó en un taller que hace trabajos maravillosos y además se articula con otros compañeros que brindan diferentes talleres en las estaciones municipales”, contó Carina González.
Este taller es a partir de los 16 años y sin límites de edad, y es para todos, sin diferencia de género. “El objetivo principal es fomentar la creatividad, la conciencia ambiental y la integración comunitaria. A través de distintas actividades prácticas y aplicando diferentes técnicas, realizan objetos decorativos y funcionales, promoviendo así la reutilización y el cuidado del entorno. Además del aspecto artístico, el taller está pensado como un espacio de contención y encuentro, con un enfoque terapéutico que busca estimular la motricidad, la expresión personal y el trabajo colectivo”, contó la profe.
En esta línea aseguró que “las puertas de la Estación están abiertas para toda la comunidad, y lo bueno es que se puede articular con todas las áreas”; y con respecto al taller, destacó: “Vienen de todas las edades, hacen de todo un poco, no solamente nosotras enseñamos, sino que ellos también aportan y nos enseñan un montón de lo que saben del día a día”.
Puntualmente, en esta ocasión, se sumaron a los festejos por el Mes de las Infancias y colaboraron con la fabricación de los juegos y obsequios. “Trajeron donaciones, hicimos regalos para todos los niños y nos hizo muy felices porque para nosotros el broche de oro fue verlas entregar con tanto amor lo que hicieron para cada niño. Los peques y los abuelos son nuestro punto y se siente muy feliz como trabajador poder contener estos espacios”, contó con emoción Carina.
Entre los juegos se pueden mencionar tateti con cartón y tapas de envases de plástico o el “pescamagic” con tarros y palos. “Hicimos diferentes juegos hasta un tablero de ajedrez, todo con cartón reciclado. Los trabajos son maravillosos; y ver jugar a dos generaciones como los niños y los adultos mayores, fue muy lindo. Bailaron, cantaron y jugaron, pasamos una tarde distinta y llena de amor”, cerró Carina González.
Como una gran familia
Manuela Íbalo asiste al taller junto a su hermana Nora y por un momento, dejó sus creaciones para contar cómo llegó al taller Verde Arte. “Me enteré por mi hermana, ella vive cerquita y yo más lejos, pero estaba buscando una salida para el momento difícil que estaba atravesando, y como me gustan las manualidades, me anoté y me encontré con personas amorosas y con una profesora, Carina, que me ayudó a salir”, relató.
“Hicimos un montón de cosas desde unas negritas con papel de diario, adornos con botellas de vidrio, y todo eso a mí me apasiona; y me gusta mirar, por ejemplo, en el YouTube, y ver qué es lo que puedo traer y compartir con mis compañeras o lo hago yo, pero lo más lindo es la charla entre nosotros, compartir si alguna está pasando por un momento difícil o le sucedió algo lindo. Lo importante no es la cantidad ni la calidad de los que venimos a hacer, sino el poder encontrarte esas dos horas y sacar lo malo o pasarlo re bien”, destacó.
Una palabra que siempre rondó en la charla previa fue definir al grupo como “una gran familia” y al respecto, dijo: “Pasamos a ser familia porque al estar esas horas, te enterás de lo que tiene tu compañera y la ayudás; si alguna tiene un problema, tratamos de ver qué se puede hacer o contenerla; y si es un momento grato para reír o para disfrutar, bienvenido sea, porque hoy la vida hay que aprovecharla. Hace poquito cumplí 70 años y me empecé a preguntar por qué no salí antes, entonces quiero aprovechar cada minuto del día, vivirlo mientras Dios me lo permita”.
Espacios de contención
Antes de cerrar, vale recordar que son 18 las Estaciones Municipales distribuidas en distintos barrios de la ciudad, y participan personas a partir de los 6 años y sin límite de edad; y se brindan distintos talleres de participación y otros de contención. Estos espacios están abiertos de 8 a 18 horas.
La directora de los Espacios de Investigación y Participación Ciudadana, Ivon Zanella, contó: “Desde el programa Estaciones brindamos distintos talleres de aprendizaje, de capacitación, y de cuidados. Distintas áreas de la Municipalidad también acompañan como es Deporte, Salud, Educación, Economía Social, y las de cuidado a adultos mayores y a personas con discapacidad. Entonces ofrecemos e invitamos a los vecinos que puedan acercarse a las estaciones y conocer cuáles son las actividades que ofrecemos”.