Las tecnologías que llegaron desde Asia conquistaron la atención de los clientes, pero su proyección es incierta y el desafío en infraestructura es grande.

Las calles rosarinas sumaron nuevos protagonistas que no pasan desapercibido: los autos de origen chino. Estos vehículos importados, en muchos casos híbridos o eléctricos, se ganaron la atención de muchos clientes, pero en algunos casos traen riesgos ocultos que pueden pesar a futuro.
Los vehículos que llegaron desde China continúan en crecimiento y cambiaron el juego de los concesionarios, con diseños disruptivos, alta tecnología y precios competitivos que tientan a quienes buscan una renovación. Su estética futurista y su promesa de eficiencia energética atraen aún más, pero también dejan ver un escenario incierto para dentro de unos años.
“Las baterías tienen una garantía de entre 7 y 10 años. Al darle esa garantía, ya ven que cambiar una batería de un auto de 8 años es casi como darlo de baja al auto. Es otra cultura y otro poder adquisitivo. Incluso los autos valen la mitad, no valen lo que valen acá”, aseguró Sebastián Baio, representante de la Cámara de talleres, la Asociación de Talleres de Reparaciones de Automotores y Afines de Rosario (Atrar), en diálogo con La Capital.
FUENTE GENTILEZA «LA CAPITAL».










